AVION
Se recomienda que el niño menor de 15 días no viaje en avión, ya que en ocasiones no está completamente adaptado y la hipoxia puede afectarle si no tiene totalmente expandido el pulmón.
En los viajes de larga duración es aconsejable reservar los asientos con antelación, para tener fácil acceso al pasillo. Si se viaja con lactantes y niños pequeños es mejor en primera fila que hay más espacio.
Los utensilios de higiene y alimentación del niño, así como algún juguete se deben llevar en la bolsa de mano.
Los cambios de presión en la cabina pueden producir distensión abdominal, por lo que se debe evitar ingerir bebidas gaseosas y comidas flatulentas.
Al descender el avión, es frecuente la otalgia debido al colapso de la trompa de Eustaquio que comunica el oído medio con la faringe, es aconsejable amamantar al lactante en este momento y ofrecer caramelos o chicles a los niños mayores para prevenir la otalgia. Los resfriados no incrementan estas otalgias, ni existe mayor riesgo de barotrauma por los cambios de presión, si el niño padece una otitis media en el momento del viaje.
La presión parcial de oxigeno baja puede producir cefaleas, insomnio e irritabilidad en viajes de larga duración se puede administrar al niño si es necesario hidroxicina (2mg/kg/día cada 6h)