Estos síntomas dependen de varios factores: serán más leves cuantos menos husos horarios atravesemos, y también si viajamos hacia el oeste.
La PREVENCIÓN del jet-lag se puede realizar con medidas farmacológicas y no farmacológicas.
 Reforzaremos los hábitos sociales del lugar de destino: sincronizaremos el reloj con la hora de destino en el momento de embarcar en el avión, y seguiremos sus horarios de comidas y de sueño. Dormiremos durante la noche y evitaremos las siestas diurnas.
Evitar el alcohol y los excitantes como el café, que pueden aumentar la dificultad para conciliar el sueño.
Realizar ejercicio físico, que hará que nos sintamos más cansados a la hora de ir a dormir.
Exposición a la luz natural, que estimula la secreción de melatonina (hormona que interviene en nuestros ritmos circadianos). Si existe insomnio se puede tomar un sedante suave durante los primeros días para ayudar a conciliar el sueño.
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