Si se viaja a un país con temperaturas muy elevadas hay que seguir una serie de recomendaciones que permitan una correcta adaptación al cambio de temperatura.
Proteger la piel con cremas protectoras solares, evitando la exposición al sol en las horas de mayor intensidad de los rayos solares, de 11 a 14 horas. Un factor de protección de 10-15 es suficiente, con aplicación de media hora antes de la exposición solar y repeticiones periódicas cada dos horas y después de cada baño.
Usar ropas ligeras, anchas y de colores claros. Los sombreros protegen del sol, pero no hay que olvidar que la cabeza y el torso son los elementos más importantes del proceso de adaptación a la temperatura mediante el sudor.
Tomar abundantes líquidos frescos para reponer el agua y las sales minerales que se pierden con el sudor. Una buena alternativa son las soluciones comerciales de electrolitos. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las bebidas comerciales tienen mucho azúcar: diluirlas a la mitad o 2/3 para tomarlas.
Es necesaria una adaptación progresiva para el ejercicio físico en 8 o 10 días evitando realizarlo en las horas de máximas temperaturas. Esta adaptación se pierde en un periodo de tiempo similar.
No hacer actividades que requieran mucho esfuerzo, sobre todo en horas de mucho calor. Comenzar de forma lenta y aumentando la actividad gradualmente. Si se siente cansado, y especialmente si se marea o se siente confundido, interrumpa su actividad, trate de ir a un lugar fresco y reponga los líquidos perdidos.
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