Para evitar desarrollar la enfermedad deberemos tomar algunas precauciones en caso de que tengamos que ascender a alturas importantes: |
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 El ascenso gradual con un tiempo adecuado para la aclimatación es la mejor prevención: ascender unos 500 m al día como máximo. Dormir a una altitud intermedia (1.500-2.000 m), antes de ascender por encima de los 2.500 m. Cuando se vuela a ciudades situadas a gran altura, hay que descansar y moderar la actividad física hasta que nuestro organismo se haya aclimatado. Evitar el alcohol, sobre todo los primeros días.
Aumentar conscientemente la profundidad de las respiraciones.
Disminuir la sal en las comidas.
Evitar tomar sedantes, ya que éstos hacen que nuestra frecuencia respiratoria sea menor.
Vigilar la orina: debe ser clara, y no de “color caramelo”.
Si se va a realizar una expedición a una gran altura, hay que ir provisto de oxígeno, traje-bolsa, y medicación apropiada para el tratamiento del mal de altura.
Si se está tomando la píldora anticonceptiva, es preferible cambiar de método de contracepción, por la tendencia de este medicamento a la trombosis y la retención de líquidos.
Si se está tomando profilaxis antimalárica, se debe suspender (la malaria no se transmite por encima de los 1.800 m), ya que puede enmascarar los primeros síntomas del mal de altura.
Existe una medicación, la acetazolamida, que puede emplearse como prevención en la aparición del mal de altura. Este fármaco mimetiza el efecto respiratorio de la aclimatación. Se debe tomar las 12 horas antes del ascenso, y los 2 primeros días del mismo. Antes de tomarlo es necesario consultar al médico, por sus posibles efectos secundarios y contraindicaciones. |