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El hombre es el único reservorio conocido del microorganismo (Corynebacterium diphtheriae), que se transmite de persona a persona. Actualmente se considera que el principal reservorio es la piel humana. El período de incubación es de 1-10 días, con una media de 2-5 días.
La difteria afecta predominantemente al aparato respiratorio, desde las fosas nasales hasta los bronquios, si bien la infección faríngea es la más frecuente. El enfermo presenta dolor faríngeo, disfagía, náuseas, vómitos, cefalea y muy a menudo fiebre (no suele ser superior a 39º C). Es muy característica la presencia de adenopatías moderadamente dolorosas en la parte anterior del cuello y, a veces, un importante edema doloroso (cuello de búfalo).
El enfermo suele estar debilitado y pálido. La afección laríngea altera la voza del paciente y ocasiona estridor, disnea y cianosis. La afección bronquial puede provocar graves problemas respiratorios por formación de auténticos cilindros pseudo-membranosos en los grandes bronquios. Los fenómenos tóxicos suelen ocurrir durante la primera semana de la enfermedad y afectan, predominante, al miocardio.
La afección de la piel, más frecuente en climas tropicales, se manifiesta por lesiones cutáneas de evolución tórpida y sin síntomas tóxicos.
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La expresión clínica de la hepatitis vírica aguda es muy variable. El período de incubación varía según el agente etiológico y según la cantidad de virones del inóculo.
El período prodrómico comprende el tiempo en el que el paciente presenta síntomas antes de la aparición de ictericia y por lo común dura 3-5 días, en ocasiones semanas. El paciente se siente cansado e inapetente y a veces siente náuseas y vómitos. Muchos pacientes refieren dolor en hipocondrio derecho. En ocasiones hay cefalea. En la hepatitis A con frecuencia aparece fiebre, no acompañada de escalofríos, de 1 ó 2 días de duración.
El diagnóstico de hepatitis rara vez se sospecha hasta que el paciente observa un cambio de coloración de la orina (tono oscuro parecido al de la los refrescos de cola).
Cuando aparece la ictericia, el paciente suele encontrarse paradójicamente mejor aunque persiste la astenia y laxitud. La duración varía entre 2 y 6 semanas. Durante este período el paciente suele perder peso. Con la disminución de la ictericia se comprueba una recuperación de la sensación de bienestar y del apetito y una normalización en la coloración de la orina y las heces.
Con la desaparición de la ictericia se inicia el período de convalecencia, donde el paciente se halla todavía asténico y se fatiga después de una escasa actividad física.
Toda la información aquí contenida ha sido elaborada por el Dr. Antonio Clavel Parrilla, el Dr. Marzo Varea y el Dr. Rafael Gómez-Lus especialistas en microbiología y parasitología. Los datos consignados corresponden a la revisión efectuada en el año 2007. |
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